Castiglione del Lago y Bolognami
Hoy, nuestro Gianluigi D'Onofrio les habla de Castiglione del Lago, el municipio donde se ubica el 90% de nuestra Azienda Agricola Bolognami. Un territorio bellísimo, rico en historia milenaria y tradiciones; imbuido de esa cultura del "saber vivir bien", del buen comer y el buen beber. Para nosotros, la enogastronomía es cultura, especialmente cuando nace de pequeñas realidades atentas a la conservación del territorio y la biodiversidad, adoptando una agricultura de tipo ecosostenible como la nuestra. Situado sobre un promontorio calcáreo en la orilla occidental del Lago Trasimeno, Castiglione del Lago es uno de los pueblos más fascinantes de Umbría, reconocido oficialmente entre los "Borghi più Belli d'Italia" (Pueblos más bellos de Italia). Rodeado por murallas medievales, se accede a él a través de tres antiguas puertas: Porta Fiorentina, Porta Senese y Porta Perugina. El pueblo está dominado por el conjunto monumental formado por el Palazzo della Corgna y la Rocca del Leone, conectados por un sugerente pasadizo cubierto. La Rocca del Leone: Construida en el siglo XIII por deseo de Federico II de Suabia, es una fortaleza de planta pentagonal irregular que recuerda a la constelación de Leo. Ofrece una vista impresionante de todo el Lago Trasimeno y suele ser sede de eventos y espectáculos al aire libre. El Palazzo della Corgna: El único palacio real existente en Umbría, fue la residencia de los marqueses della Corgna. Sus salas son célebres por los espléndidos frescos de finales del siglo XVI realizados por Niccolò Circignani, apodado "Il Pomarancio".
La Historia Milenaria de Castiglione del Lago
La historia de Castiglione del Lago es una narración de poder, estrategia militar y transformaciones arquitectónicas, ligada indisolublemente a su posición dominante sobre el Lago Trasimeno. El promontorio sobre el que surge el pueblo fue antiguamente la cuarta isla del lago, antes de que el descenso del nivel de las aguas creara el istmo actual. Época Etrusca y Romana: Las huellas de asentamientos sugieren que la zona fue un punto de control entre las poderosas lucumonías de Chiusi, Cortona y Perugia. Después fue romana, convirtiéndose en un centro agrícola y estratégico a lo largo de la Vía Cassia bajo el nombre antiguo de Castellum Leonis. Se dice que el nombre "Castiglione" deriva precisamente de la forma del promontorio o del nombre de una legión. La Edad Media: Durante el Medievo, fue objeto de encarnizadas disputas debido a su posición fronteriza. En el siglo XII, el pueblo pasó al control de Perugia, que lo convirtió en un baluarte militar fundamental contra la vecina Toscana. En 1247, el emperador Federico II de Suabia ordenó la destrucción del antiguo poblado y la construcción de la Rocca del Leone; fue él quien quiso la planta pentagonal inspirada en la constelación de Leo, convirtiéndola en una de las fortalezas más inexpugnables de la época. El Esplendor del Ducado: El periodo de máximo esplendor comenzó en 1550, cuando el Papa Julio III concedió el feudo a su hermana, Giacoma Ciocchi del Monte, y a su hijo Ascanio. En 1563, Castiglione del Lago se convirtió en Marquesado y, más tarde, en Ducado en 1617. Ascanio della Corgna fue un célebre condotiero, arquitecto militar y espadachín, famoso por un legendario duelo ganado en Florencia. Bajo su gobierno, el pueblo se transformó de fortaleza militar en corte renacentista. Así, la antigua casa-torre fue transformada en el majestuoso Palazzo della Corgna, decorado con ciclos de frescos que celebraban las hazañas de la familia y los mitos clásicos. Del Estado Pontificio a la Actualidad: Con la muerte del último duque, Fulvio Alessandro, en 1647, la dinastía se extinguió y el territorio volvió al control directo de la Cámara Apostólica (el Estado Pontificio). En este periodo, Castiglione perdió su rol de centro político vibrante, transformándose en un tranquilo pueblo agrícola y de pescadores, manteniendo intacto su trazado urbanístico del siglo XVI. En 1860, con la unificación italiana, entró a formar parte del Reino de Italia. Entre los siglos XIX y XX se realizaron importantes obras de saneamiento y regulación de las aguas del lago, limitando los pantanos y la malaria. Durante la Segunda Guerra Mundial, el pueblo fue escenario de enfrentamientos a lo largo de la "Línea Trasimeno", pero afortunadamente el patrimonio monumental no sufrió daños irreparables. Hoy, caminando por sus calles, la historia sigue siendo legible: la clara división entre el casco fortificado y la zona residencial moderna relata un pasado donde la defensa y el prestigio eran las únicas leyes que contaban
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